Aluminio : un tóxico en nuestras vidas

 In Salud

El aluminio es un metal muy común en la corteza terrestre, donde se encuentra en las rocas y en los suelos, habitualmente combinado con otros elementos como sílice y flúor. Se utiliza ampliamente en la industria ya que es un buen conductor de la electricidad y el calor, se maneja con facilidad y es muy barato. Pero también tiene implicaciones sobre nuestra salud, que pasamos a detallar. Este es un primer capítulo de los tóxicos habituales de nuestras vidas, que iremos ampliando en un futuro.

¿Dónde encontramos el aluminio en nuestra vida diaria? 

¡Dónde no!, sería la respuesta. Nuestro mundo industrializado nos ofrece muchas ventajas y comodidades… pero también nos ha añadido muchos tóxicos. Ya no tenemos que segar el trigo y llevarlo al molino para hacer harina con la que haremos nuestro pan, como hacían hace no tanto nuestros abuelos o bisabuelos. Estas comodidades – qué duda cabe- nos han hecho la vida más fácil y tenemos más tiempo para otras cosas. Pero hemos de tener una mirada atenta a lo que nos rodea.

Encontramos aluminio en:

–          Ollas y utensilios de cocina de aluminio, que liberan pequeñas cantidades del metal sobre todo en contacto con materiales ácidos. Es decir: haces un sofrito de tomate en la cazuela de aluminio y ¡zas! ya tendrás trazas en los alimentos

–          Desodorantes y antitranspirantes

–          Papel de aluminio de cocina

–          ¡Latas de cerveza y refrescos! Están hechas casi exclusivamente de aluminio. Dado que estas bebidas tienen un pH ácido, se favorece la absorción de aluminio cuando las bebemos

–          Tubos de pasta de diente de aluminio

–          Se puede añadir aluminio durante el procesamiento de harina blanca de trigo, polvo para hornear, cacao y sal

–          Se utiliza para el tratamiento de las aguas potables

–          Como envoltorio de alimentos

–          Antiácidos digestivos

–          Filtros de cigarrillos

–          Empastes dentales con amalgamas

–          Colorantes alimentarios. ¡sobre todo con colores vivos, como los caramelos!

–          Aerosoles nasales

–          Algunos cosméticos

–          Los productos de bollería y congelados aportan los niveles más elevados

–          Los alimentos industrializados preparados tienen un contenido mucho más elevado de aluminio, debido al aditivo “fosfato sódico y de aluminio”, que en el queso de una ración de pizza congelada puede aportar hasta 12 veces más aluminio que el queso de una ración de pizza casera o de restaurant

–          En las vacunas, donde se utiliza como adyuvante

–          Incluso las leches maternizadas pueden contener aluminio

¿Qué produce el aluminio en nuestro cuerpo?

Obivamente, el contenido de aluminio está monitorizado y sólo se permiten pequeñas cantidades en los alimentos.

El aluminio es acumulativo, es decir, no se degrada fácilmente, ni en el cuerpo ni en la tierra, cuando arrojamos residuos con aluminio. Eso quiere decir que pequeñas cantidades ingeridas en cantidades mínimas cada día no producen un efecto en el momento, pero al cabo de 30, 40 o 50 años… pueden aparecer problemas, que a no ser que pensemos en ello no tendremos modo de relacionar con el aluminio.

Porque no hay unos “síntomas característicos “ del aluminio. Unos que sean por él y sólo por él, a no ser que sea una exposición aguda industrial en una planta de fabricación de aluminio.  Es más: puede no haber ningún síntoma porque nos vamos acostumbrando tanto a los tóxicos, lentamente, que luego consideramos “normales” muchas pequeñas cosas que en realidad nos molestan.

Niveles altos de aluminio acumulado en nuestro cuerpo pueden ser causa de infertilidad, tanto en chicas como en chicos.  Que haya molestias y trastornos digestivos no bien definidos, como flatulencias o molestias intestinales. Que falle la memoria y la capacidad de aprendizaje y concentración. Que haya molestias musculares o articulares poco claras.  Que haya un cansancio exagerado que no se puede explicar por otras causas o una anemia que repite una y otra vez. Que se caiga el cabello de forma continuada y sin encontrar otras causas…  Repito: todos síntomas y molestias muy vagos que podrían ser debidos a infinidad de otras causas.

¿Cómo se detecta el aluminio?

Se puede buscar la presencia de aluminio y otros metales pesados – mercurio, plomo, plata, cadmio, berilio- en sangre, orina o cabello. El problema es que no son análisis de rutina. Y las analíticas habituales no tienen modo de detectarlo. Es decir: te haces la analítica corriente de azúcar, colesterol, etc…, que puede resultar normal y sin embargo, para saber si tienes niveles altos de estos tóxicos, hay que solicitar estudios especiales.

¿Qué hacer???

Ante nada, que no cunda el pánico. Si te sientes bien y no tienes mayores problemas, esta nota es simplemente para dar unos pequeños consejos para minimizar el impacto de este tóxico en tu vida. Cosas sencillas y al alcance de tu mano, nada como: “deja todo, coge un arco y una flecha, amasa tu pan y vive en una cueva”. ¡ Nada de eso! Aprovechemos la modernidad… con inteligencia.

–          Utiliza desodorantes  sin aluminio. Hoy hay muchos en el mercado

–          Olvídate del papel de aluminio de cocina: hay más cosas que usar

–          Intenta beber cerveza y refrescos en botella de cristal. Alguna lata de vez en cuando no será mayor problema pero intenta que no sea a diario…

–          Compra pasta dental en tubo de plástico

–          Consumir lo menos posible pizzas y alimentos pre cocinados y congelados. ¡Vale! Son las  10 de la noche, llego a casa cansada y no hice la compra y sólo tengo pizza congelada. ¡Pues no pasa nada! Sólo intenta que no sea algo de todos los días. A veces se trata más de planificar nuestras actividades y organizarnos para poder tener alimentos adecuados…

–          Visita más los mercados… y menos los supermercados. Los alimentos frescos son lo más saludable. Una comida preparada te saca de un apuro pero no es lo más saludable…

–          No utilices ollas ni recipientes de aluminio para cocinar

–          ¡Olvídate de la bollería industrial! Eso sí que no favorece en absoluto tu salud, y no sólo por el aluminio sino también por las grasas.

¿Cuándo hay que hacerse un análisis?

Cuando hay enfermedades crónicas, autoinmunes, problemas a los que no se les encuentra una causa concreta… puede ser una ocasión. No quiere decir que en todos estos casos sean originados por una intoxicación crónica con aluminio u otros metales pesados, pero es una posibilidad más a descartar. Sólo hay que pensar en ello.

Por lo demás, nos ha tocado vivir en un mundo maravilloso en muchos sentidos. Con muchas facilidades que no han gozado nuestros ancestros. Eso, claro, tiene un precio. Lo más inteligente es adaptarnos y tomar lo mejor de él… con ciertas precauciones mínimas. Y cuidando nuestro entorno: recordemos que estos metales pesados no se degradan fácilmente. Las latas que tiramos en el mar o en la montaña… luego nos vienen en contra. Cuánto más contaminemos el planeta, peor será para todos nosotros. ¡ Cuídate y cuida la tierra!

 

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Showing 4 comments
  • pilar navarro
    Responder

    leer tus posts me hacen aprender cada dia algo mas
    gracias doctora

    • Cristina Zemba
      Responder

      Cuanto me alegro que te sirva, Pilar. Escribo estas comunicaciones con mucho cariño y esperando que sean útiles. Cuando quieras pedimos una analítica completa de tóxicos. Vale la pena!

  • Cristina Muñoz
    Responder

    Doctora, me surge una duda, entiendo que en caso de intoxicación lo primero a hacer es desintoxicarse e intentar eliminar estas concentraciones elevadas de aluminio del cuerpo pero puede suceder que los daños o síntomas originados sean irreversibles?
    Un saludo y como sabes te agradezco muchísimo toda la ayuda y la dedicación…marcan muy mucho la diferencia.

    • Cristina Zemba
      Responder

      Hola, Cristina. Antes que nada: no te comas la cabeza más de lo necesario! lo importante es depurar y limpiar los tóxicos. si logramos hacerlo todo puede ir a mejor. te pongo un ejemplo: nada mejor que el pulmón de un fumador. evidentemente años de cadmio, aluminio, mercurio y tóxicos se hacen sentir en los pulmones y el sistema cardiovascular. y cuesta años limpiarlo. pero se han constatado pulmones limpios al cabo de 10 años. mientras se produce esa limpieza profunda, el organismo aunque aún no está impecable, va mejorando sus funciones, lentamente pero hacia adelante. lo irreversible es que esa persona hubiera hecho un cáncer, por ejemplo. ahi el daño sería mucho mayor… auqnue no significa que vaya a morir y puede curarse igualmente. Con esto te digo que si los tóxicos no te han producido lesiones irreversibles en un momento dado, al enterarte y saberlo sólo puedes ir hacia adelante. que los zapatos usados no están por ahora como los nuevos? igual no, pero conque te sirvan para caminar, no te aprieten y no te saquen ampollas vamos bien! no te comas la cabeza más de lo necesario y toma lo positivo. hay que creer en la fuerza sanadora del cuerpo, que es mucha. el pensamiento positivo genera cosas buenas. he visto muchos enfermos “incurables” que se han curado a fuerza de su deseo de sanar. y mucha gente intoxicada con drogas pesadas que han logrado sanar su cuerpo y su mente y ahora viven una vida plena. Animo y siempre siempre adelante!

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