Alergias y mascotas

 In Salud

Ante el miedo a las  alergias al pelo o escamas de animales, es probable que si quedas embarazada pienses:  “Tengo que dar a mi mascota  en adopción ahora que nacerá el bebé, no es algo higiénico”.  Pero …¿sabes cómo se producen las alergias?

Nuestro sistema de defensa

El  sistema inmunológico nos defiende del ataque de gérmenes invasores. Pero no es algo que sabe a priori: tiene que ir aprendiendo quién es el bueno y quién es el malo. Es más: cuál si se tratara de un ejercicio de musculación las bacterias inofensivas que nos rodean y que pueblan nuestra piel y nuestro intestino hacen que ese sistema inmune se ejercite y aprenda a distinguir lo propio de lo ajeno, y dentro de lo ajeno lo que es inofensivo y lo que realmente hace pupa. Para eso tiene que aprender a desarrollar la tolerancia: convivir con sustancias extrañas al cuerpo pero que no hacen ningún daño. Es una aprendizaje en toda regla.

Examinemos con un ejemplo cómo actúa el sistema inmune. Imaginemos que tenemos 10 aguerridos soldados vigilando las fronteras. El jefe les ha dicho: “Cuidado, no dejéis pasar a Godzilla”. Y allí están nuestros valientes dispuestos a cargarse al malo en cuanto aparezca. Pero las horas pasan y no sucede nada. Entonces, cuando ya estaban aburridos, entra una mariposa volando y ellos preparan sus ametralladoras. ¡Adiós mariposa! Sonriendo se dicen: “Chicos, que bien, nos hemos cargado al enemigo”. Pero digamos que ha sido un exceso de celo por parte suya, porque la pobre mariposa no iba a atacar nuestro país de ninguna manera. Esto es exactamente lo que sucede con las alergias: nuestro sistema inmunológico se vuelve intolerante y a la mínima dispara contra cosas en sí mismo inofensivas: polen, pelos de animales, ácaros del polvo… Pone en marcha la artillería pesada para defendernos de esos amigos… pero al final los perjudicados somos nosotros mismos, porque esos agentes no tenían capacidad real de dañarnos en sí mismos.

Examinemos nuevamente otra situación. Nuestros 10 soldados siguen patrullando las fronteras. Pero ahora no entra sólo una mariposa: ¡entra una bandada entera con millones! Ellos quieren disparar pero… es inútil. Saben que por más que quieran ametrallarlas son tantas que se le escaparán la mayoría, que entrarán campantes y felices. Finalmente dicen: “¿Sabes qué?¡Me rindo! Paso! Que entren si quieren”…  Eso no les quita capacidad de reconocer a Godzilla cuando aparezca, porque es más grande y tiene cara de malo. Pero han aprendido a distinguir y tolerar. En lo sucesivo cuando vean las mariposas, las dejarán pasar. Pero Godzilla sigue siendo nuestro enemigo declarado e iremos a por él cuando aparezca.

¿Cómo se producen las alergias?

El ejemplo que hemos expuesto vendría a representar , ni más ni menos,  lo que en Medicina se plantea como  la “hipótesis de la higiene”.  Esta hipótesis surgió con fuerza hace unos años,  preguntándose si el gran aumento de las alergias  y del asma de nuestro mundo desarrollado  podía estar relacionado  con una menor exposición a los gérmenes habituales, menor contacto con las mascotas  y estándares más altos de limpieza: jabones antibacterias, limpiadores antibacterias…  ya que era curioso observar que el asma y las alergias se producen más en medios urbanos que en rurales.  De acuerdo con esta hipótesis , la falta de exposición repetida a bacterias y otros agentes como pólenes haría que nuestro sistema inmunológico se active demasiado.

Un reciente estudio del prestigioso hospital John Hopkins parece confirmar esta hipótesis señalado que los bebés expuestos a bacterias y alérgenos durante su primer año de vida tienen menos posibilidades de desarrollar asma y alergias . Hasta ahora se sabía que los niños criados en granjas tienen menos posibilidades de desarrollar asma y alergias, debido a que estaban expuestos de forma habitual a bacterias y otros alérgenos.  Pero lo interesante de este estudio es que ha descubierto que los niños de zonas urbanas expuestos a caspa y pelo de animales  y bacterias domésticas durante el primer año de vida y no después  tienen menos propensión a padecer alergias.  Es importante destacar que no se encontraron efectos protectores  cuando el contacto con las bacterias y alérgenos se producen luego de cumplido el año.  El estudio fue realizado entre 467 recién nacidos de Baltimore, cuya salud fue seguida durante 3 años.  Los investigadores visitaron los hogares  para medir la cantidad de alérgenos  presentes en los hogares,  estudiando el polvo recogido en las casas, además de revisión periódica de los niños en busca de síntomas de alergia.

Lo que este estudio estaría diciendo es que muchas de las respuestas del sistema inmunológico se aprenden durante el primer año de vida, y que ciertas bacterias y alérgenos juegan un papel importante en la estimulación y entrenamiento del sistema inmune para aprender a comportarse de forma adecuada.

De manera que retirar los animales de una casa ante la llegada de un bebé, que era lo que algunos pediatras recomendaban años atrás, puede llegar a ser más perjudicial que beneficioso. Por no decir que es también privarlos de un amigo y compañero de juegos, algo que la mayoría de los niños agradecen.

Esto no quiere decir que no limpies tu casa jamás en la vida mientras se acumula la mugre por todos los rincones. Significa una limpieza normal, como se ha hecho toda la vida, pero sin desesperarte por correr a comprar cuanto “antibacterias” exista en el supermercado y suponiendo que tu casa tiene que estar tan esterilizada como un quirófano. En estos casos, tomar la limpieza como algo cotidiano y necesario pero no como una obsesión.

Como todo en la vida, esto es un estudio y no la verdad absoluta. Siempre hay excepciones para todo. Pero algo sencillo que puedes hacer para comprobarlo es preguntar  a las personas alérgicas si se han criado o no desde bien pequeños con animales. Seguramente te asombrará comprobar que la mayoría de las veces han sido hogares “muy limpios” y sin animales.  Lo mejor de los estudios es tener una referencia para constatarlo en la práctica.

Si tienes un perro o un gato que han sido fieles compañeros, no tienes por qué separarte de ellos para no perjudicar a tu bebé. Más bien todo lo contrario: le regalarás un sistema inmunológico más fuerte y un compañero de juegos. Seguro te lo agradecerá.

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