Alopecia androgénica

 In Dermatología

La palabra alopecia se utiliza para designar la pérdida patológica de cabello siendo la alopecia androgénica  un motivo muy frecuente de consulta dermatológica. La alopecia es un gran grupo, con muchas causas diferentes.
Que caiga el cabello es un proceso normal, ya que constantemente caen y se renuevan cabellos. Es parte de la naturaleza del ciclo piloso, que pasa por distintas etapas: crecimiento, reposo y caída. Por lo tanto alopecia no se refiere a este proceso normal sino cuando el ciclo piloso se altera, ya sea porque luego de caer no se recupera el cabello perdido o porque el cabello que nace se va haciendo más y más delgado y pequeño.
Hay muchas variedades de alopecia, pero básicamente las podemos dividir en dos grandes grupos:
Las que dejan cicatriz: son menos frecuentes. Un ejemplo sería haber tenido una herida en el cuero cabelludo que dejó una cicatriz en la cual ya no nacerá cabello.
Las que no dejan cicatriz: la inmensa mayoría de las alopecias. Entre ellas podemos citar la alopecia areata, la alopecia androgénica (también conocida como calvicie), las que se producen en enfermedades sistémicas o infecciosas, las alteraciones de la glándula tiroides, las carencias de hierro y otros nutrientes y las producidas por fármacos, por ejemplo la quimioterapia y muchos otros medicamentos: litio, anticoagulantes, etc. Es un tema muy extenso que se irá tratando en diferentes post. Hoy la revisión es sobre alopecia androgénica.

¿Qué es la alopecia androgénica?

La característica principal de la alopecia androgénica – , lo que añade su sello personal, es la miniaturización del cabello. O sea, los sucesivos ciclos pilosos van produciendo cabellos cada vez más cortos y finos, reduciendo su diámetro progresivamente. Aquí no es tanto que uno vaya dejando pelos por todas partes sino que el cabello se convierte en más y más pobre. Aunque no encuentres pelos en la almohada, poco a poco vas teniendo menos cabello, como lo dice tu coleta o la imagen en el espejo donde empiezas a ver más cuero cabelludo que el que te gustaría a través de los cabellos.
Aunque la foto de este post sea de un chico, es importante señalar que este tipo de alopecia se puede producir tanto en hombres como en mujeres, aunque sea más frecuente en los varones. Eso sí: en los varones deja un tipo de señales concretas, como las “entradas” y la “coronilla”. En las mujeres, si bien puede producirse un patrón semejante, suele asumir sus propias características en cuanto a las zonas afectadas. Pero en unos y otras la característica es la misma: el cabello se va haciendo más fino y corto. El resultado es menos cabello y menos volumen. Es lógico: si tomamos en la mano 10 bolígrafos ocuparán más espacio que 10 alfileres…

¿Por qué se produce la alopecia androgénica?

Hay dos factores fundamentales:
– La genética y la herencia, donde parece haber implicados varios genes diferentes
– Las hormonas: los andrógenos (hormonas masculinas) le dan precisamente el nombre. Tanto hombres como mujeres tenemos hormonas masculinas. Lo que ocurre sería- brevemente- lo siguiente: la hormona masculina testosterona es transformada por una enzima llamada 5-α reductasa en otra hormona llamada dihidrotestosterona que es la responsable última de la miniaturización del cabello. No es necesario que haya un aumento en sangre de los niveles de testosterona – que también puede ocurrir- sino más bien es un aumento de la sensibilidad de los folículos pilosos a la acción de estas hormonas masculinas. Muchas veces la alopecia androgénica se acompaña de seborrea – o sea, un aumento de grasa en el cabello- pero esto no quiere decir que la seborrea sea la causa de la caída sino que tanto la seborrea como la miniaturización del cabello son hijos de la misma madre: las hormonas androgénicas.
El diagnóstico de alopecia androgénica es más fácil y evidente en el varón. En la mujer toma un aspecto clínico menos evidente y puede prestarse a confusión con otros cuadros, por lo que es importante siempre despistar otras causas.
Además de estas causas reconocidas, en los últimos tiempos se está prestando una mayor atención e investigación hacia otra posibilidad añadida y menos evidente: la inflamación silenciosa de los folículos pilosos. Y esto puede ser un factor importante en aquellos pacientes correctamente tratados que a pesar de ello no responden a los tratamientos. Esta inflamación podría ocurrir a partir de un estímulo interno o externo actuando sobre el bulbo piloso. El cuerpo respondería produciendo sustancias inflamatorias a nivel local, para librarse de lo que lo está agrediendo. Y esta inflamación silenciosa atacaría el folículo piloso impidiendo su normal crecimiento. Es un posible factor a añadir a las otras dos causas.

¿Qué tratamientos existen para la alopecia androgénica?

Los tratamientos dermatológicos habituales que han mostrado eficacia en este tipo de alopecia son:
Minoxidil tópico: actúa por su efecto vasodilatador
Finasteride oral (en varones): es un inhibidor de la enzima alfa reductasa
Las ampollas anticaída, lociones y productos varios habituales no tienen una acción demostrada en este tipo particular de alopecia donde – recordemos- el acento no está puesto en la caída (“dejo pelos por todas partes”) sino en la disminución de grosor y longitud del cabello.
En alopecia androgénica femenina también se han utilizado los medicamentos antiandrogénicos, como la espironolactona , la flutamida y acetato de ciproterona. Son medicamentos no exentos de efectos secundarios.
En Dermatología Integrativa hacemos también hincapié en causas internas de inflamación, que puedan estar agravando el proceso y que requieren un interrogatorio exhaustivo en cada caso, para valorar las circunstancias personales de cada paciente. Causas de inflamación crónica silenciosa -a corregir y equilibrar – pueden ser:
– pH ácido: la llamada “acidosis metabólica crónica”, que puede acompañarse de ansiedad, somnolencia, piel seca, uñas quebradizas, cansancio y decaimiento, dolores óseos y articulares
– Alteraciones metabólicas
– Intolerancia al gluten: manifestaciones como estreñimiento alternando con diarrea, meteorismo (gases), dolor abdominal e irritabilidad
– Inadecuada ingesta de proteínas
– Deficiencias nutricionales
– Estrés

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