Bacteriofagos : virus contra bacterias

 In Medicina integrativa, Salud

La palabra bacteriófagos  seguramente resulte desconocida para la mayoría de las personas ajenas al tema. El término denota algo que a muchos os resultará sorprendente: un virus que ataca bacterias.

Para sonreír un momento y poneros una analogía sencilla es como si estuviéramos viendo la peli “Aliens vs Predator” pero en la vida real.

Porque a pesar de que la comparación suene a aventuras fantásticas, los bacteriófagos son muy conocidos desde hace años en el mundo de la Ciencia.

 

¿Qué papel desempeñan los bacteriófagos?

El nombre quiere decir textualmente “comedor de bacterias”. Cada uno tiene afinidad por su bacteria favorita, a la que infecta de forma muy precisa, haciendo que se hinche y finalmente explote. En la naturaleza cumplen un papel importante controlando las poblaciones bacterianas, evitando el sobre crecimiento de una especie determinada. Son esenciales para los ciclos biológicos de la naturaleza y pueden ser detectados en cualquier ecosistema. Se considera que son las entidades biológicas más abundantes del planeta.

La imagen que acompaña al texto muestra una especie de Alien en forma de araña: tiene una “cabeza”, donde está el material genético, y unas patas que utiliza para posarse sobre “su” bacteria. Luego saca su brazo central, por donde le inyecta su material genético, destruyéndola.

 

¿Son peligrosos para los seres humanos?

Los bacteriófagos– o “fagos”, como se los conoce coloquialmente en Ciencia- son letales para las bacterias pero inocuos para las células humanas. ¿Por qué? Hay dos grandes grupos de células:

  • procariotas : las bacterias
  • eucariotas: células animales, vegetales y humanas

Estos dos grupos son muy diferentes, y los fagos tienen fascinación por los organismos procariotas: las bacterias. De modo que las células humanas “no son lo suyo”. Es más: pueden ayudar en caso de infecciones por superbacterias.

 

Descubrimiento de los bacteriófagos

No se trata de ningún descubrimiento reciente ya que fueron descubiertos hace más de 100 años. Sin embargo, la primera investigación seria sobre ellos fue hecha en 1917 por Félix d’Herelle. Este microbiólogo franco-canadiense utilizó fagos para tratar a un niño con disentería, que se recuperó luego de la administración.

Posteriormente se han utilizado bacteriófagos para tratar infecciones severas por bacterias resistentes a antibióticos.

 

Fagoterapia

Sería un tratamiento ideal. Imaginemos: en vez de utilizar una molécula artificial – antibióticos- pasar a los enemigos naturales de la bacteria en cuestión: los bacteriófagos. Ellos felices cenando su manjar favorito y nosotros librándonos de una bacteria peligrosa.

Pese a ello, la fagoterapia tiene importantes problemas. Debido al escaso interés o a las dificultades técnicas, no existen preparaciones comerciales de fagos en Europa o EEUU para uso humano. Aún no hay protocolos ni legislación adecuada sobre el tema.

Hay fagos utilizados en la industria alimentaria para la eliminación de las principales bacterias enteropatógenas aprobados por la FDA de Estados Unidos como elementos “seguros”.

Hasta 2005 no se realizó un estudio sobre la seguridad humana en la administración de preparaciones de fagos.. También se estudió la acción de los fagos en medicina veterinaria.

Quedan muchos interrogantes y mucha investigación por delante. Esperemos que en años futuros veamos el resurgimiento de la investigación en esta materia apasionante, sobre todo por el creciente problema de bacterias resistentes a los antibióticos.

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