Cáncer de piel

 In Dermatología

Para ser más precisos más que hablar de cáncer de piel sería mejor decir cánceres de piel, en plural, porque existen varios tipos diferentes en cuanto a su evolución y pronóstico.

¿Porqué hay más de uno, os preguntaréis? La célula cancerosa es una célula rebelde que empieza a ir “por libre”, sin hacerle caso a sus ordenadas hermanas.  Y según el origen de esa célula, en que parte está de la piel, es que le viene el nombre. De entre todas las células posibles las que más producen cáncer de piel forman tres tipos de  tumores diferentes, que se llaman:

–          Carcinoma basocelular

–          Carcinoma espinocelular

–          Melanoma

Cáncer de piel y sus variantes

El carcinoma basocelular se llama así no porque sea un “vaso” escrito con falta de ortografía sino porque proviene de la capa de células basales de la epidermis.  La epidermis es la capa más externa de la piel y a su vez está formada por muchas sub capas. La capa basal es la capa inferior, es como una “base” para las otras y de ahí su nombre.

Es el cáncer cutáneo más frecuente. Suele aparecer después de los 40 años, aumentando con la edad, aunque es posible verlo en personas más jóvenes.  La buena noticia es que este tipo de cáncer  no suele viajar a distancia, se queda localizado en su sitio, donde crece muy lentamente.  De manera que ante el diagnóstico del mismo no asustarse:  la palabra cáncer impone, como no, pero esta variedad es de las menos agresivas, asi que ¡tranquilidad!

¿Qué causa la aparición de  este cáncer?

El principal implicado es el sol y la radiación ultravioleta.  Los rayos ultravioletas no dejan de ser una radiación electromagnética que a través de los años va alterando el núcleo de las células hasta que llega un día que una se convierte en rebelde. También es posible una predisposición genética: algunas personas por sus genes son más capaces que otras de reparar el daño que hace el sol en la piel.  Por eso hay gente que sin tener un largo historial de exposiciones puede presentar este tipo de cáncer. No hay que olvidar, por otro lado, que los rayos del sol nos llegan todo el año, mes tras mes y año tras año, no sólo cuando vamos a la playa. Una prueba sencilla frente al espejo te lo mostrará claramente:  mira la textura, color, grosor y arrugas de una zona expuesta  todo el año como la cara y luego mira la textura, color y grosor de una zona no expuesta – ¡a no ser que seas naturista, claro!- como el pubis: la diferencia es asombrosa. Parece la piel de dos personas diferentes. Y te deja observar muy claramente como es el efecto dañino de la radiación solar crónica sobre la piel.

Este cáncer se desarrolla, pues, en ese contexto de piel afectada por el sol, y por eso es más frecuente en la cara, aunque puede aparecer en otras localizaciones como hombros ,brazos, espalda y escote.

¿Qué síntomas produce?

Este cáncer no da molestias, ni pica ni escuece, por eso a veces no se le hace mucho caso. Tiene muchas variedades clínicas así que puede manifestarse de distintas formas.  Los sitios en losque más frecuentemente aparece es alrededor de orificios de la cara: carca de los párpados, de la nariz… Si bien no molesta muchas veces se manifiesta como una “cáscara” o “costra” que si uno rasca vuelve a aparecer nuevamente. Si éste es el caso, consulta con un médico porque puede tratarse de esta variedad. Y por eso es tan importante no “auto diagnosticarse” una “verruga” y ponerse un anti verrugas: mejor buscar un diagnóstico preciso porque esa “verruga” puede que no sea una verruga sino un cáncer de piel.

El tratamiento de elección siempre  que sea posible es la cirugía, con sus variantes como la Cirugía de Mohs, que es una cirugía especial para zonas concretas.  En ciertas variedades y localizaciones puede optarse por la opción de la electrocoagulación y crioterapia, la utilización de cremas inmunomoduladoras e incluso la radioterapia.

El carcinoma espinocelular se llama así no porque tenga pinchos sino porque se origina de las células de la capa espinosa, que es la capa que está por encima de la capa basal. Estas células son las que se encargan de la formación de queratina en la piel, por lo tanto será un tumor con tendencia a producir queratina. Para explicarlo de otra forma: será un tumor que produzca costras grandes, y tendrá un aspecto muy verrugoso.  Una vez más:¡ cuidado con las “verrugas que no son verrugas”!

Es el segundo cáncer de piel más frecuente y suele aparecer por encima de los 55 años, aumentando con la edad.  Suele aparecer en zonas expuestas al sol, incluyendo los labios. El agente carcinógeno habitual es, como en el caso anterior, la luz ultravioleta, pero también puede  producirse – mucho menos habitualmente-  a partir de procesos inflamatorios crónicos, virus del papiloma y sustancias químicas industriales carcinógenas. Lo más frecuente es que aparezcan sobre lesiones previas como las queratosis actínicas, que luego acaben malignizándose. Las queratosis actínicas se ven como “zonas ásperas” y elevadas en zonas de la piel expuestas al sol durante años, por eso es importante tratarlas en este momento y no dejar que evolucionen hacia cáncer declarado.

Este tipo de cáncer puede producir algunas veces “células viajeras” a distancia, sobre todo a los ganglios, aunque no es lo más habitual. La mayor parte de los casos, sin embargo, presenta una buena evolución y no se van ramificando.

El tratamiento es la cirugía y la radioterapia.

El melanoma  es el tercer tumor de piel  más frecuente  y se origina a partir de los melanocitos, que son las células encargadas de producir melanina, que da el color de la piel.

Por lo tanto serán tumores que se verán muy oscuros aunque también los hay que no tienen casi pigmento y engañan, y por eso se llaman “amelanóticos”. Pueden aparecer sobre piel sin lesiones previas o sobre un nevus o lunar que haya mostrado signos de transformación maligna.  Por eso es importante ir controlándose los lunares o nevus periódicamente, para  detectar (y extirpar) estos nevus atípicos ( que no son los “normales”) y prevenir que puedan transformarse en un melanoma.

Aparece en pacientes más jóvenes, siendo lo más habitual entre los 30 y 40 años, aunque hay una variedad específica de los ancianos. Las pieles claras y con ojos claros son los que presentan mayor riesgo, sobre todo cuando hay antecedentes de quemaduras solares.  Todos tenemos en mente la imagen de un turista nórdico, de piel y ojos claros, convertido  en una “gamba” en nuestras playas.  Pues esas quemaduras solares en estas condiciones y con este tipo de piel son muchas veces el antecedente de melanomas que ocurren años después.

El melanoma es el más peligroso de los tres tumores cutáneos porque puede producir  “células viajeras” a los ganglios y otros órganos. De ahí que es muy importante su detección temprana, porque en estadios iniciales puede tratarse y curarse sin consecuencias.

El tratamiento de elección es la cirugía porque aquí la radioterapia no funciona.

Por eso , es importante finalizar este artículo recalcando la importancia de la  detección precoz, y el examen periódico de los nevus o lunares por un dermatólogo.

También es importante el tratamiento de las queratosis actínicas, esas lesiones “ásperas” que salen sobre todo en cara y regiones fotoexpuestas, para evitar que se transformen en un cáncer de piel.

Si se ha detectado ya un cáncer de piel no angustiarse: recordar que la mayoría de las veces con un tratamiento correcto suele ser el fin del problema.

Y si nos encontramos algo que nos llama la atención en la piel, acudir con tranquilidad y serenidad al dermatólogo para que lo examine, ya que muchas veces no es nada importante y nos estamos poniendo ansiosos innecesariamente. Y si llega a ser “algo” la inmensa mayoría de las veces la cirugía suele ser un tratamiento muy eficaz.

Y sobre todo, darse cuenta que es importante no “auto diagnosticarse” las cosas como “verrugas o lunares” , y menos hacer tratamientos antiverrugas sin estar seguros que es una verruga.  Lo importante es tener un buen diagnóstico y para ello nada mejor que quien tiene la vista entrenada para ello.

Tener en cuenta que el sol tiene un papel importante en todos los cánceres de piel. Por lo tanto lo mejor es protegerse desde la infancia. Los cambios que terminan en cáncer duran muchos años y la piel “tiene memoria”. Evitar las exposiciones en las horas de mayor irradiación, usar sombrillas, sombreros y pantallas solares es la mejor prevención.

 

 

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Showing 2 comments
  • Claudia Bonamico
    Responder

    Como siempre, muy esclarecedora. Gracias, Doctora!!!

    • Cristina Zemba
      Responder

      Gracias por tu interés y tu entuasiasmo, Claudia!

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