Cicatrización y nutrientes

 In Dermatología, Nutrición

La cicatrización de heridas, ya sea por un accidente o una intervención quirúrgica, comprende una compleja serie de interacciones entre diferentes tipos celulares – de la sangre y tejidos- , sustancias inmunológicas y matriz extracelular. Es un proceso que ocurre a lo largo de diferentes etapas que van desde la coagulación – suspensión del sangrado- hasta la remodelación y reparación del tejido.
Hay varios factores que pueden impedir una correcta cicatrización: falta de oxígeno en los tejidos, infección, enfermedades metabólicas como la diabetes, ciertos medicamentos y también una dieta deficiente en proteínas, vitaminas o minerales.

Las cuatro etapas de la cicatrización

La primera etapa consiste en la detención del sangrado, y para ello se forma un coágulo, donde las plaquetas de la sangre y ciertas sustancias inmunológicas tienen un papel primordial.
En la segunda etapa se produce inflamación, que se nota como rojez, hinchazón, aumento de temperatura y dolor. Se reclutan diferentes “células policía” de la sangre destinadas a proteger contra los microbios.
En la tercera etapa se produce proliferación de las células, destinadas a “rellenar” el hueco dejado por la herida.
La cuarta y última etapa consiste en la remodelación de los tejidos, incluyendo la reorganización de nuevas fibras de colágeno. Este proceso, aunque no lo veamos, puede durar hasta 2 años. O sea, la cicatriz está “viva” durante un tiempo después que se haya cerrado.

Nutrientes y cicatrización

Es importante conocer estas etapas porque las deficiencias nutricionales no causan el mismo impacto en todas las etapas. Veamos en detalle que nutrientes y factores son importantes en cada etapa:
– En la primera etapa, si se toman medicamentos anticoagulantes estos interferirán – lógicamente- con la coagulación. Por eso las personas que los toman deben suspenderlos un tiempo antes de las cirugía
– En la segunda etapa – la inflamación- son necesarias las vitaminas A y C, por su acción preventiva de infecciones. La enzima bromelaína, obtenida de la piña, y una adecuada ingesta de proteínas previenen que la inflamación se prolongue innecesariamente.
– En la tercera etapa- proliferación celular – son necesarios muchos nutrientes: vitamina C para formar nuevo colágeno de sostén, vitamina A, que ayuda a la reproducción celular y zinc , necesario para la división celular y la síntesis de proteínas. La Centella asiática promueve la síntesis de colágeno, la glucosamina es necesaria para la producción de ácido hialurónico, que también actúa como sostén de la matriz extracelular. La Caléndula y el Aloe vera ayudan a formar tejido de granulación.
– En la cuarta etapa- la remodelación- son indispensables las proteínas ya que la deficiencia de proteínas inhibe esta etapa.
Muchas veces decimos “no cicatrizo bien” o “tengo cicatrización lenta”. Es importante pues considerar los factores nutricionales que pueden estar implicados y considerar si estamos comiendo suficientes proteínas, vitaminas y minerales. Las personas malnutridas tienen más riesgo de complicaciones durante y después de la cirugía.
Desde luego que saber que estamos bien nutridos no implica que no nos cuidemos la herida adecuadamente: la consulta y atenciones médicas o de enfermería son importantes a la hora de favorecer el proceso y evitar las infecciones. El estado nutricional, en cambio, lo aportamos nosotros.
La relación entre una mala nutrición y una mala cicatrización está bien documentada y estudiada. Sin embargo se ha prestado mucha menos atención al impacto que los óptimos niveles dietéticos pueden tener favoreciendo la misma.
Ya se sabe: comer sano, con alimentos nutricionalmente significativos es bueno para el cuerpo en general y también, cómo no, para cicatrizar mejor y más rápido.

 

 

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