Cómo prevenir el resfriado

 In Salud

El resfriado , también llamado nasofaringitis viral aguda, es una infección leve y auto limitada que puede ser causada por más de 100 virus diferentes, siendo los más frecuentes los rinovirus y coronavirus. Si bien tiene un carácter benigno, es una de las más comunes infecciones humanas, responsable de un gran costo económico, ya sea en pérdida de días de trabajo o de asistencia a la escuela. Durante los meses invernales da cuenta de buena parte de las consultas médicas.

La gripe es un cuadro más severo, causada por los virus influenza, y se presenta con fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y mucha tos. Los casos más leves pueden parecer un resfriado.

¿Qué síntomas presenta el resfriado común?

Los virus se transmiten por contacto directo persona a persona, pero también a través de superficies contaminadas (por ejemplo, un teléfono) y por inhalación.
Los síntomas aparecen 1 o 2 días después del contagio y alcanzan su punto álgido de 2 a 4 días más tarde. Suele comenzar con picor, cosquilleo o dolor de garganta, seguido por congestión nasal, estornudos, moqueo nasal y malestar general. La temperatura suele ser normal. La descarga nasal es clara, acuosa y muy profusa inicialmente. Luego se vuelve más mucosa y pegajosa. Puede haber tos de carácter leve aunque puede persistir hasta dos semanas. Un resfrío simple y no complicado generalmente se resuelve en 7 a 10 días.
Aunque es un cuadro benigno ha de tenerse cuidado en enfermos con cuadros respiratorios crónicos, como asma, bronquitis crónica, ancianos o fumadores. Si los mocos son con pus hay que pensar que puede haber algo más que un resfriado común y acudir al médico.

¿Se puede prevenir el resfriado?

Una vez instalado, no nos queda otra cosa que padecerlo y afrontarlo con medicamentos sintomáticos o también con homeopatía. Hay muchos medicamentos tradicionales y homeopáticos disponibles en la farmacia para estos fines.
El interés es la prevención, si no queremos sufrir sus molestos síntomas, que acaban alterando nuestros estudios o nuestro trabajo.

Hay determinados nutrientes y plantas con gran impacto en nuestras defensas:

Vitamina C: esta vitamina reduce tanto la aparición de resfriados como su duración. Si bien no faltan alimentos que la contengan en nuestra dieta diaria, no siempre tenemos niveles óptimos y adecuados. Por ejemplo, al fumar consumimos nuestros depósitos de vitamina C y la “gastamos”.
Vitamina D: esta vitamina tan importante para los huesos lo es también para las defensas. Se forma en verano por la acción del sol sobre la piel (ver “Vitamina D: mucho más que salud ósea” en este mismo blog), de modo que cuando estamos en pleno invierno sus niveles suelen ser muy bajos.

Zinc: juega un papel muy importante manteniendo una inmunidad adecuada. Sus fuentes alimenticias importantes son las proteínas animales: ternera, cerdo y cordero contienen más zinc que el pescado. Por lo tanto, las dietas vegetarianas o con pocas proteínas pueden producir deficiencias. Otras fuentes de zinc son las nueces, los granos enteros y las legumbres. Las frutas y verduras no son buenas fuentes porque el zinc de las proteínas vegetales no es tan disponible para el cuerpo como el de las animales.
Vitamina A: es protectora de las mucosas y conviene que sus niveles sean adecuados. En general con una dieta balanceada no suele haber carencias, que sí está presente en casos de malnutrición.
N acetil cisteína: es un producto que viene del aminoácido cisteína y actúa como potente antioxidante. Ha sido utilizado desde hace tiempo para tratar cuadros respiratorios por sus propiedades expectorantes y mucolíticas. Sin embargo también ha sido utilizado como prevención de los cuadros respiratorios.
Equinácea: es una planta ampliamente utilizada tanto para la prevención como para el tratamiento de los síntomas del resfriado, debido a su acción promotora de las defensas.
Saúco: contiene bioflavonoides, sustancias que estimulan el sistema inmune. Tiene propiedades anti inflamatorias y reduce la congestión e inflamación nasal, por lo que es eficaz incluso en infecciones en curso disminuyendo la duración de los síntomas.
Tomillo: tiene un efecto beneficioso sobre la inflamación de las vías respiratorias y además un efecto antitusivo
Própolis: contiene flavonoides y fenoles y ejerce efecto antimicrobiano, antifúngico y antiviral.
Arabinogalactanos: derivan de la madera de alerce y estimulan al sistema inmune para que active sus funciones
Extracto de hoja de olivo: contiene compuestos fenólicos con potente actividad anti microbiana, antioxidante y anti inflamatoria.
Astrágalo: es otra planta de uso tradicional para estimular las defensas y fortalecer el sistema inmune
Probióticos: la flora intestinal es fundamental para un buen funcionamiento del sistema inmune. En este caso se usan como prevención y no como tratamiento en fase aguda. Es algo a tener en cuenta en los meses de invierno. No todas las fórmulas tienen las mismas bacterias probióticas. Para estimulas las defensas es importante que contengan Lactobacillus rhamnosus, una de las más documentadas para esta acción.

La homeopatía y la microinmunoterapia también tienen fórmulas preventivas eficaces que se pueden tomar solas o acompañando a los nutrientes y plantas señalados.

La prevención es importante si queremos un invierno sin contratiempos, manteniendo nuestras defensas en el mejor nivel posible.

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