Cosméticos orgánicos y respetuosos con el microbioma

 In Belleza, Dermatología

Los cosméticos orgánicos y respetuosos con el microbioma son las dos grandes tendencias para el 2019.  Desde hace mucho tiempo existen líneas especiales que utilizan cosméticos orgánicos, pero la  gran novedad es que ahora esta tendencia se ha trasladado al mundo de la cosmética general.

Al menos esto  es lo que anuncia Zoe Draelos,  toda una autoridad en Dermocosmética, con muchísimos libros a sus espaldas, aunque la mayoría – sino todos- estén en inglés.

Hay  un creciente número de consumidores en el mundo concienciados con lo orgánico, y no sólo se trata de la comida sino también de los productos que nos utilizamos localmente sobre nuestro cuerpo.

Por ello no es de extrañar que la mayoría de grandes marcas productoras de cosméticos estén ahora invirtiendo en investigación y se van produciendo hallazgos muy interesantes.

 

Cosméticos orgánicos

El consumidor/consumidora responsable está ahora interesado en el cuidado “orgánico” de la piel. Esto comprende el uso de sustancias “naturales”, basadas en plantas o ingredientes sostenibles y que eviten los productos destilados del petróleo y los aceites minerales.

Cada vez más asistimos a cosméticos que, además de las clásicas etiquetas : “hipoalergénico” o “no comedogénico” añaden otras como “orgánico” “natural” y “sostenible”.

También podemos encontrar ahora muchas cremas de uso corriente que se anuncian como “sin parabenos”, “ sin silicona” o “sin aluminio”. Esto implica que muchas de estas grandes firmas han reformulado sus cosméticos para obtener esos resultados.

La novedad no es, pues, que existan estos cosméticos, ya que hay laboratorios que desde hace años fabrican cosméticos orgánicos, sino que la gran industria cosmética se ha hecho consciente de ello y ahora  están buscando nuevas formulaciones para sus productos, cambiando ingredientes “menos apropiados” por otros que sí lo son.

 

Productos cosméticos respetuosos con el microbioma

Esto si es más una novedad, porque implica investigación activa en el mundo de la cosmética. Nuestro conocimiento sobre las distintas microbiotas (o “floras”) que habitan en el cuerpo es algo muy reciente.  Hoy en día conocemos bastante sobre la flora intestinal pero estamos empezando recién a desentrañar las acciones y composición de la microbiota cutánea.

De manera que la nueva tendencia implica desarrollar cosméticos que “sean amables con el microbioma cutáneo”. Esto es un giro muy interesante en Cosmética, porque nunca antes se había pensado en la preservación de las bacterias que habitan la superficie cutánea.

Todos los cosméticos llevan conservantes, incluso los “naturales”. Sin ellos, crecerían bacterias en el producto y por lo tanto el tiempo de conservación sería muy breve. La diferencia entre los cosméticos clásicos y los cosméticos orgánicos ha sido el tipo de conservante utilizado: de origen sintético para los primeros y de origen natural para los segundos.

Por eso ahora la gran industria cosmética ha apostado por la búsqueda de conservantes suficientemente capaces de matar las bacterias que puedan crecer en un producto y estropearlo pero a la vez sin afectar al microbioma autóctono de la piel.

Un foco en el microbioma

 

La verdadera novedad no es pues la utilización de conservantes más “naturales” sino en la investigación que se está desarrollando sobre el microbioma.

Porque no sólo se trataría de cosméticos “amables” con la flora cutánea  sino que incluso  se busca la posibilidad de normalizar ese microbioma, atrayendo bacterias más favorables y desplazando las que causan problemas.

Un ejemplo: el acné. Uno de los factores implicados en esta patología es una bacteria llamada Propionibacterium acnes.Lo cierto es que hay diferentes cepas – variedades- de este microbio, siendo algunas de ellas más agresivas que otras y produciendo por lo tanto, más inflamación. La búsqueda de la industria cosmética se centra ahora en conseguir un producto facial que permita que las bacterias más amables colonicen la piel desplazando en cantidad al Propionibacterium .

Otra patología que despierta gran interés en investigación y desarrollo es la dermatitis atópica,  que se ve agravada por el sobrecrecimiento del Staphylococcus aureus. Se trataría pues de conseguir productos para uso facial o corporal que se “sacaran de encima” al Staphylococcus pero no destruyéndolo, como haría un antibiótico, sino repoblando la piel con bacterias del microbioma sano.

La idea es colonizar nuestra piel con organismos que no causan enfermedad y hacer que las bacterias “malas” desaparezcan solas porque la “competencia” las priva de alimento.

Salud cutánea y microbioma

Las líneas de investigación inlcuyen la utilización de prebióticos, probióticos y postbióticos en los cosméticos.

La utilización de probióticos de forma directa es complicada. Porque los conservantes (naturales o sintéticos) están destinados a prevenir la contaminación bacteriana. Por lo tanto no es posible tener bacterias vivas en productos cosméticos.  Si bien en la etiqueta puede poner que contiene “probióticos” habría que ver si ese ingrediente está vivo y actuando en una crema dada o se queda solo en la etiqueta anunciada.

Lo que si se está utilizando es:

  • prebióticos: son alimentos ricos en fibra que alimentan  las bacterias vivas de la piel
  • extracto de un probiótico:se utiliza un lisado de bacterias muertas junto con el medio donde la bacteria fermenta. Esto produce subproductos beneficiosos
  • postbióticos:es un término relativamente nuevo que se refiere a los subproductos metabólicos producidos por las bacterias probióticas. Por ejemplo, ácidos grasos y enzimas que son secretados por las bacterias vivas en condiciones normales. Los postbióticos son antioxidantes y antiinflamatorios

 

Agua termal y avena coloidal

Se han encontrado sustancias de acción prebiótica en aguas termales.

El termalismo ha sido un tratamiento natural tradicional de enfermedades cutáneas como dermatitis atópica y psoriasis.

No todas las aguas termales son iguales y por lo tanto algunas fuentes son más propicias a unas enfermedades que otras. Pueden diferir en el contenido de azufre, selenio, etc

Por otro lado, la avena coloidal contiene proteínas, vitaminas B y E, lípidos y polisacáridos y tiene propiedades anti inflamatorias y antioxidantes.

La avena coloidal se ha utilizado tradicionalmente como complemento a los tratamientos de eccema: aumenta la hidratación, disminuye el pH de la piel (recordemos que la piel debe tener un pH ácido) y mejora la diversidad microbiana de la superficie cutánea. Tiene además efectos prebióticos para favorecer el crecimiento de las bacterias saludables de la piel.

 

Recordemos que la salud cutánea está asociada a la diversidad del microbioma. En cambio, el sobrecreimiento en particular de alguna de ellas se asocia con patologías cutáneas.  Por tanto, respetar y balancear el microbioma es una de las prioridades de la industria cosmética para 2019.

 

 

 

 

 

 

 

 

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