Embarazo y Micronutrición

 In Micronutrición, Salud

Cuando dejamos los anticonceptivos para buscar un embarazo, nos llenamos de alegría e ilusión. ¡Proyecto bebé en marcha! Y comenzamos a tomar ácido fólico, ya que sabemos que es muy importante para una futura gestación. Y está muy bien que lo hagamos. Pero también es importante tener en cuenta otras consideraciones.
Hasta un 50% de las mujeres en edad de procrear pueden presentar carencias nutricionales de algún tipo, originadas por numerosas circunstancias:
– Porque nuestra agitada vida nos ha hecho comer “cualquier cosa y de aquella manera”
– Porque hemos estado muy estresadas
– Porque hemos estado tomando anticonceptivos mucho tiempo
– Porque fumábamos
– Porque hemos estado con problemas gastrointestinales
… Y un largo etcétera. De manera que, si tenemos tiempo de planificarlo, nos tendremos que asegurar niveles óptimos, y no sólo del ácido fólico.

Embarazo y nutrición

En los años 90 el médico inglés David Barker publicó una teoría que hoy goza de amplia aceptación: que los nutrientes que recibe el feto mientras está dentro del útero y en los primeros meses de vida pueden originar en gran medida la aparición de ciertas enfermedades en su vida adulta.
¿Cómo puede ser esto posible? La hipótesis dice que si el feto no recibe los nutrientes que necesita desarrolla una estrategia para sobrevivir: desarrollará un mecanismo metabólico “ahorrador” o “económico”, que luego persistirá en su vida adulta aunque la oferta de nutrientes sea adecuada. Y este metabolismo alterado puede dar pie en la adultez a la aparición de enfermedades como hipertensión, diabetes u obesidad. También hay evidencias que el aumento excesivo de peso del bebé durante los dos primeros años puede tener un efecto “programador” de obesidad en la vida adulta.
De manera que lo que come la madre durante el embarazo tiene una gran importancia sobre la vida futura del bebé. Es importante asegurar los requerimientos adecuados con alimentos de calidad y valor biológico, siendo de elección los alimentos frescos y naturales frente a los procesados e industriales.
También es importante llegar al embarazo con un peso adecuado: ni delgadez extrema ni sobrepeso.

Nutrientes importantes en el embarazo

Calcio: el feto lo utiliza al máximo para su crecimiento, sobre todo durante el tercer trimestre. Además , la presencia de calcio previene la aparición de la hipertensión del embarazo y la eclampsia.
Hierro: durante el embarazo aumentan la necesidad de este nutriente, tanto por parte del feto como de la madre. Y hay que recordar que, en mujeres con reglas muy abundantes los depósitos corporales – que se pueden medir por la ferritina- suelen estar bajos o sub óptimos.

Magnesio: es frecuente su carencia ya que es consumido por el cuerpo en grandes cantidades durante el estrés, y por eso los depósitos pueden ser insuficientes. El magnesio es importante para sintetizar neuromediadores que influyen en el estado de ánimo. Para mirar los niveles en sangre hay que pedir magnesio eritrocitario, ya que los niveles de magnesio plasmático no son adecuados para esta valoración.
Omega 3: sobre todo el DHA, uno de los ácidos grasos omega 3, es indispensable para el desarrollo del cerebro y la retina fetales. Si no somos consumidores de pescado azul es probable que nuestros niveles sean inferiores a lo deseado y a la importante misión que se espera de él. No lo encontraremos en analítica de rutina y hay que pedir análisis especiales para ver los niveles. En todo caso, si estamos programando un embarazo y no comemos habitualmente pescado azul, podemos suplementarlo una temporada para asegurarnos buenos niveles. Además, el omega 3 DHA previene la obesidad futura y los trastornos anímicos del post parto.
Iodo: los requerimientos de iodo aumentan durante el embarazo. El déficit de iodo se asocia a retraso intelectual por inapropiada síntesis de hormona tiroidea.
Zinc: cuando existe deficiencia de zinc puede haber un mayor riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer
Vitaminas B: son muy importantes para distintas áreas del desarrollo fetal. De sobras es conocida la importancia del ácido fólico previniendo defectos neurológicos. Hay que recordar que la ingesta prolongada de anticonceptivos puede hacer disminuir los niveles de ácido fólico, vitamina B6 y B12.
Vitamina C: necesaria para la absorción del hierro y para sintetizar colágeno. El cigarrillo consume nuestros depósitos de vitamina C. Si hemos estado fumando…
Vitamina D: necesaria para la osificación y el crecimiento.

Pero tampoco hay que olvidar la flora intestinal. Tiene la mayor importancia porque al nacer el bebé se “contamina” con la flora materna que a su vez lo ayudará en el desarrollo de su propia flora, junto con la lactancia materna. Por eso es importante asegurarnos una flora adecuada, sobre todo si hemos estado con alteraciones del ritmo intestinal- ya sea tirando a “flojo” o estreñidas, o si tenemos demasiados gases e hinchazón de vientre.
Si tenemos tiempo de programar la búsqueda del bebé, podemos utilizar algún tiempo en optimizar nuestras reservas y nuestro peso. Si ha sido una grata sorpresa, buscaremos alimentarnos de la mejor manera posible: ¡sano y fresco! La ocasión lo merece.

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