Epigenética o más allá de la genética

 In Medicina integrativa

Epigenética  es una palabra derivada del griego. “Epi” quiere decir “por encima” o “sobre” la genética. Esto ya nos da una idea de algo importante: un factor extra que estaría actuando sobre la genética. Es la gran revolución de los últimos años.

Un poco de genética

Pero ¿qué es la genética? Es el área de la biología que busca comprender cómo se transmite la herencia de generación en generación.

El genoma humano está compuesto por 46 cromosomas, 23 provenientes de la madre y otros 23 del padre. Sin entrar en demasiados detalles sobre genética, que dejaremos para otro post, hablaremos de la estructura de los cromosomas. El ADN (ácido desoxirribonucleico) de cada uno de los 46 cromosomas se halla enrollado en una especie de carrete formado por unas proteínas llamadas histonas. El complejo   ADN – histonas se llama cromatina. Las histonas sirven para ordenar, como si fuera una madeja de lana que vas enrollando alrededor de un núcleo de forma ordenada. Sin las dichosas histonas, el ADN sería una maraña desorganizada y sin orden alguno. Las histonas controlan así el empaquetamiento del ADN.

¿Qué pinta la epigenética en todo esto?

Uno podría pensar que “está todo escrito en nuestros genes”. Pero la revolución de la epigenética está aquí para enseñarnos lo que está “aún por encima de los genes”, o sea, nuestro entorno. Hay varios factores que pueden influir en que nuestros genes “se enciendan” o “ se apaguen”. Un buen ejemplo son:

– la alimentación

-el ejercicio físico

-el estrés

– las relaciones sociales o familiares.

Hay veces que interesa que un gen “se apague” (por ejemplo, la propensión a la diabetes) y otras veces que “se encienda” ( la posibilidad de limpiar sustancias tóxicas del organismo). Esto es lo que estudia la epigenética.

Diferencia entre genética y epigenética

La forma más sencilla de explicarlo : imaginemos dos coches y dos vecinos.  Manuel se compra un coche de alta gama, cero kilómetro. Pero es descuidado: no realiza el mantenimiento necesario, hace sufrir el motor, no cambia el aceite, etc. Pedro  tiene  en cambio un coche viejo, pero lo mima, lo cuida, está atento a sus menores ruidos, y busca las piezas de recambio  necesarias. Al cabo de los años, el coche de alta gama está hecho polvo y el coche viejo sigue ofreciendo sus servicios de forma impecable.  Los coches son tus genes. Y los cuidados o falta de cuidados son los factores epigenéticos. Por lo tanto: ¡ no es sólo cuestión de los genes!

La epigenética y un nuevo tipo de herencia

Muchas sustancias dañiñas, el estrés y otros factures pueden modificar de modo permanente qué genes se activan sin alterar su código.

Un ejemplo puede aclarar este complejo tema. Para ello vamos a hablar de ratones, que tienen una vida más corta que los seres humanos, donde podemos percibir claramente que pasa en sucesivas generaciones.

Un ejemplo

Imaginemos a un ratón macho expuesto a estrés o un contaminante, que afecta sus espermatozoides o a una hembra gestante expuesta a la misma situación. Los genes son los que son, pero lo cierto es que  esa exposición podría ocasionar alteraciones epigenéticas. Los hijos podrían entonces padecer los mismos problemas que  afectaron a sus padres. Y si los óvulos y espermatozoides de los hijos estuvieron expuestos estos rasgos se transmitirían a los nietos. Y en ese caso,  no serían efectos genéticos sino epigenéticos. Pero aún estos rasgos negativos podrán transmitirse a sus bisnietos e incluso sus tataranietos (quinta generación). Por ejemplo, el tataranieto de un ratón expuesto al DDT podría padecer enfermedades de la próstata o el riñón. Y los ejemplos siguen al infinito.

Pero de la misma manera que hablamos, en este caso, de efectos negativos, lo mismo se aplica a los factores positivos.

¿Siempre el tataranieto de un ratón tendrá problemas a causa de los cambios epigenéticos en  su tatarabuelo? Una vez más recurrimos al concepto de los genes que se apagan o se encienden. En este caso, interesaría “apagar” la propensión a las enfermedades de próstata y riñón.

¿Cómo actúa la información epigenética?

Volviendo al inicio del post, las “marcas epigenéticas” actúan uniéndose al ADN y a las histonas, alterando para bien o para mal toda la madeja de cromatina. Una de las marcas más conocidas son los radicales metilo (-CH3). Los procesos químicos del organismo conocidos como metilación y acetilación influyen en la compactación de la cromatina y en que los genes estén más accesibles o todo lo contrario. En definitiva, “encendiendo” o “apagando” genes.

¿Cuál es la importancia de la epigéntica?

Sobre todo para ejercer una Medicina Preventiva. No pensar que estamos salvados o condenados por nuestros genes sino saber que lo que hacemos en nuestra vida diaria puede influir para bien o para mal en la activación o desactivación de los genes.

Hoy en día disponemos por suerte de los medios para conocer nuestra genómica particular y en como podemos apagar o encender los genes de modo conveniente.

La importancia de la epigenética también fue resaltada  por un ginecólogo llamado Barker. El relacionó la alimentación durante el embarazo con problemas en la vida adulta. Si había malnutrición fetal, tabaquismo, alcoholismo o consumo de sustancias tóxicas había una mayor propensión con  enfermedades metabólicas como diabetes, obesidad e hipertensión durante la vida adulta. ¿Por qué? Por las modificaciones epigenéticas.

En definitiva, la epigenética nos aporta la posibilidad de la prevención. Y nada mejor para ello que comer sano, hacer ejercicio y combatir el estrés.

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