Formación sobre Cronobiología Nutricional

 In Formaciones y Congresos, Nutrición

El pasado viernes viajé a Málaga para impartir una formación para médicos sobre Cronobiología Nutricional.
La cronobiología es la ciencia que estudia los ritmos a los que estamos sometidos los seres vivos. Y en este caso la materia era explayar cómo afectan estos ritmos en la nutrición.
Las variaciones diarias luz/ oscuridad determinan buena parte de nuestros ritmos biológicos: las horas en que se secretan las hormonas, en que siente mayor atención o memoria, las que buscamos dormir, los momentos con más energía o las oscilaciones de la temperatura corporal. Los animales tiene también ritmos estacionales: reproducción, migración, muda e hibernación.
Pero… ¿Cómo se ponen en marcha estos ritmos? En nuestro cerebro tenemos el reloj principal, en una zona que se llama núcleo supraquiasmático. Ese “director de orquesta” dirige a los demás relojes periféricos que marcan la actividad en los distintos órganos: ahora tú, pulmón, y ahora tú, corazón, y ahora tú, hígado, y ahora tú, riñón… Va dando “entrada” a cada uno de ellos de forma perfectamente acompasada.
Y os preguntareis: ¿y cómo sabe el reloj principal que tiene actuar de tal o cual manera? Simplemente por…¡ la luz!. De un modo fascinante, el ojo, se relaciona con ese reloj principal. Y esto es así porque en la retina hay un pigmento que se llama melanopsina que capta las señales luminosas y las transmite al núcleo supraquiasmático. Este pigmento tan importante está pues relacionado con los ritmos de 24 horas – llamados circadianos– y con los reflejos de las pupilas. ¡El ojo no sirve sólo para ver! Se sincroniza con la luz. Y le dice al reloj: “¡ es de día, ponte en marcha”. ¿Y cómo le llega la hora de “apagarse”? Por una hormona reguladora de los ciclos que se llama melatonina y se activa…¡ con la oscuridad!.
Por eso, las circunstancias que cambian esta secuencia fisiológica luz- oscuridad, o día- noche pueden traer perturbaciones de los relojes: ritmos rotatorios, vuelos transmeridianos frecuentes…
La cronobiología nutricional busca entender y sincronizar estos ritmos con la nutrición, a fin de responderse las preguntas:
– ¿Qué comida?
– ¿Qué alimento?
– ¿A qué hora?
– ¿Con qué finalidad?
Una vez más tenemos que dividir el día de 24 horas en dos partes de 12 horas para entenderlo.
El primer período, que va desde las 5 de la madrugada a las 5 de la tarde está dedicado a la puesta en marcha de una serie de hormonas y es el momento para brindarnos energía. Por contrario, el segundo período, que va desde las 5 de la tarde a las 5 de la madrugada se dedica más al almacenamiento, reparación y regeneración de los tejidos.

¿Qué consecuencia práctica tiene todo esto? Que si no desayunamos o comemos poco en la primera parte del día (la destinada a la energía) y nos pegamos una cena de aúpa en el momento destinado al almacenamiento…¡engordaremos! Ya lo dice el dicho: “desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo”.
El ritmo ideal de comidas debería ser 5 ingestas al día: las más abundantes en la primera parte del día y las más ligeras en la última, siendo las de media mañana y media tarde un apoyo de las comidas principales, para no llegar a ninguna de esas comidas con demasiada hambre.
Para aprovechar mejor nuestra energía, no engordar y mantenernos vitales es pues importante saber:
– La cantidad correcta
– La comida correcta
– El momento correcto
En el seminario se comentaron en detalle todos estos aspectos y los médicos que asistieron se mostraron sumamente interesados, ya que es un tema realmente fascinante.
Muchas enfermedades metabólicas actuales pueden tener detrás una alteración de estos ritmos corporales, tanto de las hormonas como de la nutrición. Lo interesante es lograr la reeducación alimentaria para ayudarnos a estar, otra vez, sincronizados con nuestros preciados relojes.

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