Parásitos en el siglo XXI

 In Salud

Si nos piden que asociemos la palabra “parásitos” con una imagen, seguramente a muchos nos vienen a la cabeza unos niños jugando descalzos en una charca poco higiénica en “algún lugar del tercer mundo”. Eso, lamentablemente, es cierto. Pero también lo es que cohabitan en nuestras sociedades pulcras y desarrolladas, aunque nos cueste creerlo.
Lo cierto es que estos seres habitan la tierra desde millones de años antes que hayamos puesto los pies en ella, y que no es tan fácil que se muestren predispuestos a abandonarla. Pero… ¿qué es un parásito? Por definición, alguien que vive de nosotros sin aportarnos beneficio alguno. Alimentándose y pasándosela en grande a costa nuestra. La mayoría de las veces se instalan en el intestino, pero los hay viajeros que curiosean por sitios inesperados.

¿Cuánto miden los parásitos?

Los hay de todas las medidas. Desde pequeños organismos unicelulares hasta gusanos que pueden alcanzar los 60 cm y lombrices que pueden alcanzar la friolera de 15 metros. ¡Lo sé! Da muchísimo asco pero es importante pensar en ello porque pueden estar detrás de muchas enfermedades y problemas . En nuestra sociedad tecnológicamente avanzada del siglo XXI nos cuesta imaginarnos algo así.
Como a veces uno se hace un lío con los virus , bacterias y parásitos, pongamos un ejemplo:
Si tomamos un huevo frito como ejemplo de célula:
– Un virus es algo pequeñísimo, una parte diminuta de nuestro huevo frito, que casi siempre están insertados dentro de nuestra yema imaginaria , aunque a veces también en la clara
– Una bacteria es una célula, aunque distinta de las nuestras. Es otro huevo frito, aunque de forma diferente. Por lo tanto casi siempre está fuera de nuestro huevo frito celular, aunque las hay que se las apañan para colarse dentro
– Los hongos son una inmensa familia de especies muy diferentes. Por un lado están los unicelulares, como las levaduras (entre ellas nuestra amiga Candida), que están formados por una sola célula aunque distinta de las nuestras (un huevo frito “raro”). Pero también los hay pluricelulares, o sea, como si fueran dos, tres o más huevos fritos enlazados unos con otros.
– Los parásitos son una familia extensísima y variopinta. Los hay unicelulares pero una inmensa parte de ellos son verdaderos animales que se reproducen y copulan en nuestro interior. Gusanos y lombrices que estarían formados por muchísimos huevos fritos celulares.

¿Qué síntomas producen los parásitos?

Los síntomas clásicos son molestias a nivel del aparato digestivo, como estreñimiento o diarrea. Pero también pueden producir molestias que, al ser inespecíficas, podrían estar causadas por otras cosas… o por parásitos. En estos casos, es algo más a descartar… si se piensa en ello. Entre estos síntomas tenemos:

– Crujir de dientes
– Dolor de cabeza crónico
– Erupciones cutáneas
– Dificultad para respirar
– Tos
– Tics nerviosos
– Pérdida de cabello
– Ojeras
– Hinchazón abdominal
– Obstrucción nasal
– Mal aliento
– Anemia repetitiva
– Picor anal
– Pesadillas y enuresis (hacerse pis en la cama)
– Ansiedad e inquietud
Como vemos, son síntomas comunes y por supuesto no todos ellos están causados por parásitos. Pero en presencia de una enfermedad crónica, poco clara y que no mejora, siempre vale la pena pedir estudios de parásitos, que son sencillos, baratos y se hacen en todas partes.
Hay que recalcar que los parásitos no son una patología exclusiva de los niños: pueden estar también en adultos, y hay que buscarlos igualmente.
Aunque parezca mentira, los parásitos pueden alterar la conducta humana. Es hoy reconocido que el toxoplasma puede inducir el deseo de deportes de riesgo y distintos cuadros psiquiátricos.

¿Cómo saber si tenemos parásitos?

Para investigarlos, tenemos que saber que parásitos estamos buscando. Los gusanos y lombrices se pueden investigar en las heces (cultivo parasitológico). Pero para que la prueba resulte realmente eficaz, han de realizarse 3 muestras y no una sola. La primera muestra debería obtenerse cerca de la luna llena, ya que en ese período los parásitos son más activos y se reproducen. La segunda muestra, 2 o 3 días después de la primera. Y la tercera, 2 o 3 días después de la segunda. El motivo es que si estamos buscando huevos, hay que hacerlo en los días más activos y dejando un espacio de días entre ellos (hoy no puso huevos pero quizá mañana si…)
Si el síntoma es picor anal hay que buscarlos en los márgenes del ano con una prueba que se llama test de Graham (una especie de “celo” que se pasa por el margen anal, antes de levantarse, porque la hembra pone los huevos en el margen anal durante la noche).
Pero otros parásitos no aparecen ni en heces ni en el margen anal, y entonces hay que buscar sus anticuerpos en sangre. Son las llamadas serologías. Un ejemplo es la búsqueda de toxoplasma a través de sus anticuerpos específicos.

Un signo de sospecha de parásitos puede ser un aumento de eosinófilos en el hemograma. Esto se observa también en las alergias. Pero nunca está de más descartar además la presencia de un parásito.

¿Cómo se pillan los parásitos?

De muchas maneras:
– Verduras o frutas que no se han lavado de forma adecuada
– Consumo de carne cruda o semicruda que no haya pasado controles sanitarios
– Consumo de pescado crudo que no haya pasado controles sanitarios

– agua contaminada (ya sea bebiéndola o banándose en ella)
Vivimos en un mundo global. Hoy en día viajamos y nos desplazamos de un punto a otro del planeta. A veces nos vamos de vacaciones y podemos traernos un visitante inesperado e indeseado. Por eso es importante extremar las precauciones en los viajes y evitar la ingesta de productos crudos a menos que haya una garantía sanitaria cualificada. Pero también recordar que podemos toparnos con ellos sin habernos ido tan lejos.
Y sobre todo, pensar en ellos ante toda enfermedad o molestia poco clara, que no resuelve con el tratamiento habitual.

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