¿Qué es la psoriasis?

 In Dermatología

La psoriasis es una afección dermatológica muy frecuente y  no contagiosa, de origen multifactorial.

Hay 5 variedades clínicas de psoriasis:

1-      Psoriasis en placas: la más común de todas, tanto que se la conoce también como “psoriasis vulgar”. Consta de parches cutáneos de piel enrojecida y escamosa que asientan sobre todo en codos y rodillas, cuero cabelludo y parte inferior de la espalda.

2-      Psoriasis “en gotas”: caracterizada por pequeños parches de piel roja y escamosa. Suele estar asociado con infecciones estreptocóccicas de garganta

3-      Psoriasis eritrodérmica: es una forma severa diseminada, con intenso picor. Afortunadamente  es  la variedad menos común  ya que suele requerir hospitalización.

4-      Psoriasis invertida: se llama así porque en vez de aparecer en salientes óseas aparece en los pliegues como entre las nalgas o zona genital

5-      Psoriasis pustulosa: son parches de piel enrojecida con pequeñas “llagas” blancas que parece que fueran pus.  Es también una forma poco habitual y aparece sobre todo en palmas y plantas.

También la psoriasis puede clasificarse como leve, moderada o severa según el porcentaje de la superficie corporal que ocupa (las formas leves menos superficie, las severas mayor superficie).

¿Qué produce la psoriasis?

Aunque parezca sorprendente en una enfermedad tan común, aún no se saben las causas exactas de forma inequívoca. Clásicamente se consideró a la psoriasis una enfermedad de la epidermis, que es la capa más externa de la piel, pero la investigación reciente de los últimos años ha mostrado que las causas de la psoriasis van mucho más profundo: habría un mal funcionamiento del sistema inmune que hace que ciertas células inmunes se activen y se vuelvan hiperactivas. Es como si el sistema inmunológico estuviera luchando contra enemigos imaginarios  o intentando reparar una herida  que no existe y en estas acciones se produce inflamación.

En circunstancias normales el “recambio” de la piel se produce cada 28 días mientras que en un paciente con psoriasis todo el mecanismo está acelerado: las células maduran muy rápido y en vez de 28 días tardan 3 a 6 días para hacer todo el ciclo completo en la superficie cutánea y por eso se “acumulan” causando las típicas placas de psoriasis.

¿Por qué algunas personas padecen psoriasis y otras no?

El 30% de los enfermos con psoriasis tienen algún familiar con esta enfermedad, pero también es cierto que a su vez sus propios hijos pueden no necesariamente heredarla. Y además también hay gente que presenta psoriasis sin una historia familiar de la misma. Y esto es así porque los investigadores han establecido que son ciertas combinaciones genéticas lo que predisponen o no a padecerla.  Ser portador de algunos de los genes “favorecedores” de la psoriasis no implica padecerla de forma obligada:  por cada persona con un gen “de probabilidad” que padece psoriasis hay otras 10 que lo poseen y sin embargo no la desarrollan.

¿Cuál es entonces el motivo? Se cree que sobre esta predisposición genética actúan una serie de factores desencadenantes, como por ejemplo:

–          Estrés o ansiedad

–          Infecciones

–          Clima frío

–          Heridas o cortes en la piel

–          Obesidad y enfermedades endocrino- metabólicas: diabetes, síndrome metabólico

–          Embarazo

–          Menopausia

–          Ciertos medicamentos que pueden precipitar un brote en personas genéticamente predispuestas como : aspirina, anti inflamatorios, beta bloqueantes, antimaláricos y litio

–          El tabaco y el alcohol son factores agravantes

Estos desencadenantes no son necesariamente los mismos para cada persona y por lo tanto es importante detectar cuál de todos ellos es el desencadenante en un paciente dado.

¿Cuándo se desarrolla la psoriasis?

La psoriasis puede aparecer a cualquier edad, desde niños a adultos, aunque es frecuente que lo haga en la adolescencia o juventud. Uno de los aspectos que más preocupa es: ¿voy a padecer esta enfermedad toda la vida? La respuesta es que si bien la psoriasis es una enfermedad crónica de la cual uno no se libra fácilmente – “siempre vuelve” –  eso no quiere decir que sea constante.  De hecho las personas que la padecen encuentran que varía en severidad enormemente dependiendo de distintos factores en un momento dado.  Por ejemplo, una etapa personal con mucho estrés puede producir un brote intenso, mientras que momentos de tranquilidad y relajación tienen el efecto contrario.

Dependiendo del grado y la severidad puede causar disminución de la calidad de vida generando ansiedad y preocupación.

En algunos pacientes la psoriasis se acompaña de otras alteraciones, como aumento del colesterol o hipertensión, ya que el estado inflamatorio constante puede favorecer su aparición.

Tratamiento de la psoriasis

No existe un tratamiento curativo para la psoriasis. Sin embargo pueden conseguirse etapas sin lesiones gracias a los tratamientos utilizados.

Hay distintos tratamientos locales  o sistémicos , dependiendo de la extensión y severidad de las lesiones.  Los tratamientos sistémicos no están exentos de efectos secundarios por lo que siempre deben ser administrados y supervisados por un dermatólogo y nunca se administran a la ligera: están reservados para los casos más graves.

Los tratamientos locales tradicionales  consisten en  champús, lociones, cremas o pomadas con corticoides, alquitranes, ácido salicílico o  derivados de la vitamina D.

Ciertas recomendaciones son importantes:

–          Disminuir o eliminar los tóxicos como el alcohol o el tabaco

–          Bajar de peso: un estudio reciente mostró que perder los  kilos de más se asocia a una mejoría clínica de la psoriasis en pacientes obesos

–          Ciertos pacientes con psoriasis tienen alergia al gluten por lo que es importante detectarla con las analíticas correspondientes y si son positivas eliminar de la alimentación el trigo, la cebada y el centeno  (interesados leer ¿Toleras bien el gluten?, otro artículo de este mismo blog)

–          Seguir una “dieta anti inflamatoria”, que consiste básicamente en un énfasis en las “grasas buenas” (pescado azul, aceite de oliva), cereales y harinas integrales en vez de refinados, legumbres, vegetales y frutas (especialmente indicada la granada). Además, la utilización de ciertas especias para condimentar son un valor añadido por su efecto anti inflamatorio: cúrcuma, pimienta roja, clavo, jengibre, comino, anís, hinojo, albahaca, romero y ajo. Alejarse de comidas rápidas o industrializadas, bollería, dulces   y el exceso de carnes rojas y grasas saturadas, y en este apartado también entran los quesos curados y las grandes cantidades de leche entera.  Las verduras son excelentes pero hay que prestar atención a las llamadas plantas solanáceas: berenjena,  patatas, tomates y pimientos, porque contienen ciertas sustancias que pueden favorecer la inflamación. Sin necesidad de eliminarlas totalmente buscar, al menos, no comerlas juntas en el mismo día ni en demasiada cantidad.  El control de la inflamación pasa a primer plano, porque es como la pescadilla que se muerde la cola: cuando  hay mucha inflamación, más psoriasis y cuando hay una psoriasis muy extensa, más inflamación.

–          Utilizar cremas emolientes e hidratantes. Hay muchas líneas cosméticas especializadas en psoriasis que constituyen un apoyo y un complemento. Los geles con aloe vera o los baños de avena  pueden ayudar a calmar el picor.

–          Y desde luego utilizar distintas técnicas y terapias para controlar el estrés: yoga, tai chi, técnicas de respiración y  ejercicios relajantes como la natación o caminar.

–          Distintas terapias complementarias como la homeopatía, la micronutrición y la microinmunoterapia pueden utilizarse tanto para el tratamiento de la psoriasis como de los trastornos asociados: problemas intestinales, estrés y síndrome metabólico entre otros.

 

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