¿Qué son los psicobióticos?

 In Medicina integrativa, Salud

Los psicobióticos son microorganismos vivos que, cuando se consumen en cantidades adecuadas, producen un beneficio en la salud psicológica del paciente. Ampliando aún más esta deficinición estándar podemos añadir:

Son probióticos o prebióticos (fibra soluble) que influencian las relaciones entre las bacterias intestinales y el cerebro mediante vías de señalización precisas y complejas. Tienen propiedades ansiolíticas y /o antidepresivas que se expresan en mejorías de los índices cognitivos, emocionales o sistémicos.

Repasando conceptos

  • Microbioma: es el número total de microorganismos
  • Microbiota: población microbiana presente en los diferentes ecosistemas del cuerpo
  • Probiótico: microorganismos vivos que, al administrarse en cantidades adecuadas, confiere un beneficio a la salud del huésped
  • Simbiótico: mezcla de uno o más organismos probióticos con uno o varios compuestos prebióticos

Ahora quizá se comprende mejor que un psicobiótico es un probiótico con propiedades beneficiosas para la salud mental.

¿Hay estudios que avalan la existencia de los psicobióticos?

Los estudios iniciales en animales, mostraron que los psicobióticos tenían 3 tipos de efectos:

  • Psicológicos: sobre procesos emocionales o cognitivos
  • Sistémicos: sobre el eje hipotálamo hiposifario adrenal y la respuesta al estrés
  • Neurales: ejerciendo acción sobre los neurotransmisores

A estos estudios se le añadieron posteriormente muchos otros realizados en seres humanos con títulos como los que siguen:

  • La asociación de Lactobacillus helveticus y Bifidobacterium longum ayudó a disminuir la respuesta en la escala de ansiedad y depresión
  • El estrés psicológico reduce el número de especies de Lactobacillus y aumenta el crecimiento de gérmenes patógenos
  • La ingesta de prebióticos (fibra) reduce la respuesta al cortisol
  • El efecto ansiolítico de B longum involucra vías vagales de comunicación intestino- cerebro

 

¿Qué es el eje intestino- cerebro?

Implica el reciente conocimiento de que el cerebro y el intestino están conectados de forma mucho más precisa de lo que se conocía.

Los acontecimientos estresantes impactan nuestra mente. Del cerebro salen señales hacia las glándulas suprarrenales para iniciar una respuesta al estrés. Pero al mismo tiempo también salen señales para el intestino, produciendo una serie de fenómenos poco favorables:

  • inflamación
  • reacciones inmunitarias
  • alteración de la microbiota (flora) induciendo disbiosis ya que se “carga” las bacterias “buenas “ y permite que crezcan y se reproduzcan las que no son tan amables
  • producción de aumento de permeabilidad intestinal (intestino “poroso”)

Pero también el eje intestino cerebro permite el camino inverso: una disbiosis intestinal, producida por malos hábitos alimentarios, ingesta de tóxicos o de ciertos medicamentos puede llevar señales inflamatorias al cerebro que se expresen como trastornos anímicos, ansiedad crónica, molestias intestinales y estados depresivos.

¿Desde cuándo se estudian los psicobióticos?

La palabra “psicobióticos” aparece ya en los motores de búsqueda de la literatura científica y está de plena actualidad. Pero la investigación es muy joven: recién desde el año 2008- 2009.

El tema está lejos de comprenderse en profundidad, más bien, recién se inicia.

Un trabajo muy reciente (2018) se ocupa del tema, como una revisión con el título: Mente y cerebro: modulación del eje intestino cerebro con probióticos. En su resumen pone: “se considera que muchas alteraciones de la microbiota intestinal pueden estar detrás de diferentes afecciones neurológicas, incluyendo estrés, autismo, depresión, Parkinson y Alzheimer.”

Recalco el “pueden” porque en ciencia todo es asi: la posibilidad de que

Pero sí que no vendría mal en estos casos mencionados estudiar la microbiota haciéndose un test de disbiosis intestinal. No quiere decir que deje sus medicamentos. Más bien señala que además de ellos podríamos intentar ayudar también desde el intestino corrigiendo lo alterado. No es una ciencia exacta, pero corregir desequilibrios que se señalan como importantes puede ser de ayuda, complementando a otros tratamientos necesarios.

Conclusiones

Esta es un área de investigación apasionante y recién estamos en pañales para comprenderlas.

¡Por favor!: que no se interprete esto como “remedios mágicos”. ¡No existe tal cosa! Que nadie saque la conclusión apresurada que tomándose un probiótico voy a mejorar mi ansiedad, mi estrés o lo que sea, como un elixir que todo lo arregla dejando los medicamentos que estoy tomando. No es asi.

Más bien, lo que apunta toda esta investigación, es que las bacterias que viven en nuestro intestino, aunque parezca increíble, colaboran en nuestro estado de ánimo y nuestras reacciones emocionales. Tener una microbiota de “chicas buenas” hará que todo vaya mejor. Pero si la dominan las “chicas menos buenas” sin duda contribuirá en buena medida a estados de ánimo menos agradables.

Si tomamos un probiótico sin antes corregir los desbalances de la microbiota, no conseguirá gran cosa. Por eso siempre es aconsejable hacerse un estudio de disbiosis intestinal, que nos mostrará de forma personalizada que está pasando en nuestro interior para buscar una corrección individualizada.

Corregir una microbiota alterada puede tomar mucho tiempo por eso no se trata de “dejar medicamentos sin más”. Estos temas siempre ha de llevarlos un profesional de la salud especializado en el tema y no realizarse por cuenta propia.

En definitiva

Este post es simplemente divulgativo para contaros lo último que se conoce al respecto en el mundo de la ciencia: que cerebro e intestino están interconectados por vías específicas. El uno influencia al otro y viceversa. Para tratamientos se ha de buscar la ayuda de un profesional cualificado en el tema.

 

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Showing 2 comments
  • antonio
    Responder

    Muy interesante exposición e introducción a los conocimientos de la Microbiota y sus consecuencias alostaticas, con respecto a la Salud. Ya en medicina básica, el transplante de instestino dio resultados favorables en el husped con obesidad y Síndrome Metabólico, en humanos el transplante M. Fecal produjo adelgazamiento en obesos y recuperación del peso en delgados Estimada Dra Zembas como siempre excelente !! Saludos

    • Cristina Zemba
      Responder

      Muchas gracias querido Dr Palma. Siempre enriqueciendome con tus comentarios. Es un honor!

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