Las verduras solanáceas pertenecen a la gran familia de plantas Solanáceas, con más de dos mil especies diferentes, la mayoría de las cuales son incomibles. Estas plantas se agrupan así por ciertas características comunes tal como la forma de las flores o cómo se disponen las semillas en el fruto. Algunas de ellas son muy tóxicas y venenosas , como la belladona, la mandrágora, el beleño y el estramonio. El tabaco pertenece también a este grupo de plantas.
En inglés se las conoce como “nightshades”, cuya traducción sería como plantas de “sombra nocturna” y esto se refiere a que en la antigüedad eran utilizadas en rituales chamánicos y se las consideraba más activas durante la noche que en la luz diurna.
Entre las que son comestibles encontramos:
- patata
- berenjena
- tomates
- pimientos
¿Qué tienen en común todas ellas? Bueno, muchos podeis decir: ¡Qué están muy buenas! ¡Que comparten nuestra mesa diaria! Pero existe mucha controversia sobre las mismas y éste es el motivo de traerlas a este post.
Característica de las verduras solanáceas
Estas plantas contienen unos químicos llamados alcaloides, que incluyen la solanina de las patatas (cuando están verdes), nicotina (¡en muy pequeñas cantidades! ) y capsaicina , que le da la sensación de quemazón a los pimientos. Mientras la planta está viva estos compuestos la defienden de mohos y parásitos que podrían matarla. En las que son tóxicas los alcaloides están en gran cantidad mientras que en las comestibles lo hacen en mucho menos concentración y sobre todo en las hojas y vástagos de la planta, que de todas maneras no comemos.
De manera que buena parte de las personas pueden comerlas sin molestias. Sin embargo, ciertas personas pueden ser sensibles a ellas y padecer, por ejemplo, inflamación intestinal.
La postura sobre estas verduras no es unánime, y mientras algunos trabajos científicos señalan que pueden empeorar la artritis, otros lo descartan. Lo cierto es que ante la menor sospecha de que nos puedan sentar mal lo mejor es evitarlas durante un tiempo y observar: ¿mejoran nuestros síntomas al quitarla o siguen igual?
¿En qué casos podría resultar de utilidad retirar estas verduras?
Ciertos padecimientos pueden aliviarse al retirarlas, sólo cabe hacer una prueba y comprobarlo (durante 1 mes). Vale la pena probarlo ya que los resultados pueden ser sorprendentes:
- artritis
- enfermedades autoinmunes: lupus, etc
- eccemas
- psoriasis
- reflujo gastro esofágico
- cistitis
- problemas intestinales
- migrañas
Pero las personas que no tienen ninguno de estos problemas y las toleran bien, no hay motivo para retirarlas. De hecho, los mismos compuestos que pueden causar problemas en las personas sensibles a estas plantas pueden traer beneficios en las que tienen aparatos digestivos saludables. La capsaicina de los pimientos puede tener efectos anti inflamatorios y los alacaloides de estas plantas se han utilizado en medicina para tratar numerosas enfermedades por su efectos antiespasmódicos. Algún estudio incluso ha señalado que la pequeña cantidad de nicotina que contienen puede ser útil para reducir el riesgo de Parkinson. (No os asustéis con la nicotina: 10 kg de berenjena serían según algunos el equivalente de un cigarrillo…)
Las personas que son sólo levemente sensible a estos vegetales pueden simplemente reducir su contenido o intentar no comer varios de estos productos el mismo día. Y también probar algunas cosas como:
- pelar las patatas y no comerlas con piel (la mayoría de alcaloides están en la piel)
- evitar los tomates o patatas verdes, preferir tomates maduros
- cocinar las verduras solanáceas al momento de comerlas (esto reduce el contenido de alcaloides)
- pelar los tomates
- conservar las patatas a la fresca y a oscuras, nunca en la nevera
Este post es meramente divulgativo, de carácter general y no particular. A través de este medio no se realizan tratamientos ni comentarios sobre casos particulares.
Al ser de carácter público no se alienta la publicación de datos personales ni la historia clínica individual.

