¿Qué es la rosácea?

 In Dermatología

La rosácea es un problema cutáneo muy frecuente, caracterizado por enrojecimiento facial , ronchas y granos, a veces con pus.
Se diferencia del acné porque no tiene puntos negros (comedones).
La mayoría de las veces hay sensación de calor o escozor en las zonas afectadas, y claro, se crean situaciones muy molestas: al estar en un sitio muy caluroso, tomar una sopa caliente o algo picante enseguida se ponen las mejillas al estilo Heidi, acompañadas de ardor. Hay que decir que en estas situaciones a muchas personas sin este problema se le enrojecen las mejillas, aunque rápidamente se vuelve al estado normal. Y esto es lo que no ocurre en los pacientes con rosácea: la rojez sigue y sigue… y molesta. Lo que ocurre es hay una alteración en la respuesta de los capilares a distintos estímulos (sol, picantes, …) que reaccionan de manera exagerada y acaban produciendo una inflamación crónica de la piel en las zonas afectadas.

¿Cuáles son los síntomas de la rosácea?

Cambian según la variedad de rosácea, pero puede haber uno o más de los siguientes síntomas:
– Rojeces en las mejillas, frente, nariz, mentón y alrededor de la boca
– Venas pequeñitas (cuperosis)
– Granos rojos o con pus
– Problemas oculares: picor, sensación de arenilla, quemazón o sequedad
Las situaciones que la empeoran son:
– Comidas y bebidas calientes
– Comidas picantes
– Sol
– Estrés y emociones
– Menopausia
– Sauna o baños calientes
– Temperaturas extremas
– Cambios bruscos de temperatura
– Abuso de corticoides locales
– Medicamentos que dilaten los vasos sanguíneos

Enfoque integral de la rosácea

Mirando más allá de la piel y haciendo una minuciosa historia clínica, en un alto porcentaje de los pacientes se detectan molestias digestivas, con síntomas como:
– Digestiones pesadas
– Hinchazón abdominal
– Gases
– Alteraciones del ritmo intestinal: estreñimiento o bien heces “flojas”
– Dolor abdominal
– Acidez estomacal excesiva o disminuida
– Migrañas
En muchos casos, sobre todo cuando la piel está muy inflamada, puede detectarse la bacteria estomacal Helicobacter pylori (mediantes pruebas en sangre, en el aliento o las heces).
Otras veces son desequilibrios en la flora intestinal (disbiosis) o alteraciones de la permeabilidad intestinal (intestino poroso).
Es importante detectar estos problemas y lo que está detrás de ellos porque muchas veces, por más tratamientos locales que se utilicen, la rosácea no mejora hasta que no se corrige el tema digestivo.
Desde luego que además es importante evitar los factores precipitantes antes mencionados, protegerse del sol y utilizar cremas suavizantes específicas de venta en cualquier farmacia.

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