Semillas de chia : propiedades y usos

 In Nutrición, Salud

Las semillas de chia provienen de una planta llamada Salvia Hispánica que crece en México, Guatemala y Nicaragua. Esta planta fue conocida popularmente como “chia” por las culturas pre colombinas y aztecas.

Estas semillas están compuestas por: proteínas (15-25%), grasas (30-33%), hidratos de carbono (26-41%), altas en fibra (18-30%) y minerales y vitaminas (90-93%). Es importante señalar que no contienen gluten.

Numerosos factores pueden causar variaciones en las concentraciones de los productos activos que contienen, siendo uno de los más importantes el que se refiere al cultivo de la planta: medio ambiente, clima, disponibildad de nutrientes, año de cultivo y condiciones del suelo. Por ejemplo, el contenido de proteína es más alto cuando la temperatura se incrementa. Los ácidos grasos de su interior también se ven afectados tanto por la temperatura como por la altitud (a mayor altura menor contenido que en zonas bajas). Todo esto sirve para señalar que las calidades de las semillas no son siempre las mismas.

Las semillas de chia pertenecen a los llamados alimentos funcionales, que en los últimos años han adquirido mucha atención como productos que contienen componentes apropiados para un estilo de vida saludable. La palabra “funcional” se refiere a alimentos que al consumirse regularmente aportan efectos fisiológicos benéficos para la salud o ayudan a reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Y esto es así no porque sean productos “milagro” sino por su especial contenido nutricional. Muchos alimentos funcionales contienen compuestos con reconocidos efectos beneficiosos sobre la salud humana tales como antioxidantes, fibra, prebióticos, probióticos, oligosacáridos, fitoquímicos y otras sustancias.

¿Qué contienen las semillas de chia?

Son una fuente natural de sustancias que protegen a los consumidores frente a las enfermedades cardiovasculares y ciertos cánceres:

  • antioxidantes: ricas en polifenoles, mirecetina, quercetina ,kaempferol, ácidos clorogénico y cafeico
  • ácidos grasos poli insaturados: contienen omega 3, 6 y 9, siendo la concentración más alta en omega 3 (62%), omega 6 (17%) y omega 9 (10%). Las semillas de chia son una de las fuentes vegetales más altas de ácido alfa linolénico (omega 3), aún mejor que las semillas de lino. Eso si: los omega 3 vegetales han de transfomarse en los otros omega 3 (EPA y DHA) por procesos enzimáticos corporales que no siempre funcionan eficazmente.
  • altas cantidades de fibra: la mayoría de los carbohidratos que contiene son fibras, sobre todo fibra insoluble: 28 g de chia (dos cucharadas) aportan 11 g de fibra, que representa una porción significativa de la ingesta diaria recomendada de fibra. La fibra insoluble ha sido asociada con una reducción del riesgo de padecer diabetes y mejoran el tránsito intestinal. También contiene una menor proporción de fibra soluble, necesaria para la salud del colon.
  • minerales y vitaminas: sobre todo calcio, manganeso, magnesio, hierro, selenio y fósforo. También pequeñas cantidades de zinc, vitaminas B y potasio. En resumen: alto contenido en minerales pero bajo en vitaminas
  • aminoácidos: su contenido en proteínas es similar a otras semillas pero mayor que los cereales

¿Qué beneficio a la salud  aportan  las semillas de chia?

  • mejoran los niveles orgánicos de omega 3, una grasa muy saludable
  • ayudan a controlar los niveles de colesterol
  • ayudan al control de los niveles de azúcar corporal
  • ayudan al control de la tensión arterial
  • aportan fibra, muchas veces insuficiente en la dieta moderna

Hay que recalcar que no son un tratamiento en si de estas afecciones sino que su consumo habitual ayuda a prevenirlas.

¿Cómo se consumen?

La forma más habitual es mezclar las semillas con agua. En 15 minutos de remojo absorben gran cantidad de líquido y se forma un gel mucílago que luego se puede consumir solo o añadir a ensaladas, postres o batidos. El consumo habitual suelen ser 2 cucharadas.

Hay que recordar que para que nos aporten sus propiedades han de “sacar” sus productos hacia fuera: esto es o remojadas en agua o molidas. Si se elige la opción moler es mejor hacerlo uno mismo y no comprarlas ya molidas porque los aceites de la semilla son delicados y se ponen rancios con facilidad, lo que hará que no podamos obtener sus beneficios. Lo que no se consuma en el día ha de guardarse en la nevera, por las mismas razones de posibilidad de volverse rancias.

En resumen: las semillas de chia son un modo sencillo y fácil de incorporar a nuestra dieta un alimento funcional saludable.

 

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